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Alapryles y Diablitos

Cajón desastre IV

Cuando el tranvía se mete por Taco y El Cardonal parece que se mete por el backstage de la ciudad.

Vaya bobería...

Como si me importara.

Hoy, después de un domingo consagrado a las tareas escolares, a preparar algo de comida y a encontrar una funda para mi iPod (miren qué monas aquí), me planté a ver las noticias, que últimamente ando medio desinformada, local, nacional e internacionalmente. Me enteré de que José Ribagorda antes dejaba un duro de propina, o diez pesetas si estaba muy espléndido y ahora deja diez o veinte céntimos (el doble); que siempre juega a la lotería de navidad, y que el año pasado le tocó la pedrea y que es del Atlético de Madrid y le fastidia enormemente que su equipo haya empatado contra el Recre. A la rubia de las noticias de Antena Tres le gusta que le regalen joyas, y de niña jugaba en la calle, y parece que no le gustan las películas de terror. Mañana me pondré a ver las de la 1 y las de Cuatro (Oº), a ver cuáles son los gustos, aficiones y/o manías de mis adorados Milá y Gabilondo.

Y es que desde que a los presentadores de informativos les ha dado por la cercanía y el colegueo, las noticias no parecen tan noticias...

El señor...

...que vino hoy de visita fugaz, me recordó (aparte de que mi blog es bastante decadente en los últimos tiempos) que existe esto. Enciendan los altavoces y échense unas risas.

¿Nos hacemos mayores?

¿Nos hacemos mayores?

“-¿Vinaletras de la D.O. Tacoronte Acentejo? ¿Eso lees?

-Sip.

-Pero eso no es un cómic.

-Vaya, muy observador…

-Ni siquiera una novela.

-¡Qué sagaz!

-Me das la razón, entonces…

-¿En qué?

-En que te estás haciendo mayor. Leer eso es de adulto. Típico, es el principio de la decadencia, leer sobre el vino en vez de beber vino.

-Te equivocas, querido. No leo sobre el vino en vez de beber vino. Leo sobre el vino mientras bebo vino, hay una diferencia.

-Pues me sigue pareciendo una actitud de mayor, qué quieres que te diga…”

Podríamos haber seguido esta discusión ad nauseam, pero yo estaba demasiado entretenida en mi lectura (cine y vino, literatura y vino, historia del vino…), aunque no voy a negar que me quedó un poso de inquietud. ¿En verdad envejezco? ¿Lo prueban mis gustos?  ¿Hay marcha atrás para esa decadencia de la que hablaba?Afortunadamente, soy la más rápida a la hora de encontrar argumentos para no dar mi brazo a torcer, y para darle la vuelta a la tortilla:

“-Te has gastado 50€ en una figurita de Mazinger Z, tienes en el disco duro de tu ordenador todos los capítulos de ‘La Bola de Cristal’, tu mayor tesoro es tu colección de ‘Superlopez’, en tu carta a los reyes magos de este año pides un Halcón Milenario de Lego y llevas una camiseta de la rana Gustavo. Vives de la nostalgia, como esos abuelos que no hacen más que repetir sus batallitas una y otra vez. Eso sí es hacerse mayor. Y gastándote una pasta, como los adultos, que se lo pueden permitir. Mi cuaderno de Literatura y vino por lo menos es gratis.”

Y me di la vuelta y seguí enfrascada en mi lectura (que les recomiendo a todos) con la satisfacción de haber ganado esa batalla, la de la discusión. La de cómo llevar la edad y el paso del tiempo… en fin, eso es otra historia.

Toooooda la santa mañana...

...de mal humor. De muy mal humor.

Vamos a comer y un aquelarre de viejas lustrosas y filósticas hacen que tengamos que engullir nuestra comida a lo rayo McQueen, porque fuera se mojaban.

Me subo al tranvía con unas ganas enormes de coger mi camita aunque sea por veinte minutos, pero oh, los dioses tenían pensado otro destino para mí. El tranvía nos abandona en medio de la ciudad, aunque lo mismo podría haber sido en medio del desierto. Las guaguas no suben a La Laguna, así que mi Jefita y el Consorte me acogen, por un módico precio, sólo unas risas (muchas) al verme llegar con los pantalones empapados y remangados y de muy mal humor. Peor.

Cholo no me hace ni caso. Nunca. Never. Jamás en la vida. Hasta hoy, que debió pensar que era mejor para mí recibir un par de lametones en lugar de seguir disfrutando de la siesta que acababa de empezar.

Luego lo de siempre. No hay taxis, y mi reciente trauma con el metropolitano me impedía usar otro medio de transporte para llegar hasta mi casa que, dicho sea de paso, me imaginaba inundada, cortocircuitada y/o derruída. El taxista milagroso, que se me apareció como si se me apareciera dios, resultó ser el dios más palicoso de toda la historia de las religiones falsas y verdaderas y, aunque suene a tópico, llevaba la COPE a todo volumen.

Y para rematar el día, hace un par de horas decidí ponerme a ver "Un Lugar en el Sol". Semejante dramón. Y Lloré. Pero flojito, y no mucho, porque tenía comida en el fuego...

El Eterno Retorno de lo Idéntico

Últimamente no puedo parar de escuchar esto. Compulsiva que es una...

Espíritu Navideño

Espíritu Navideño

Quienes me conocen no podrán evitar una sonrisita cuando les diga que siempre he odiado la Navidad. Es una época que, desde hace unos cuantos años me trae sin cuidado. Bueno no, no me trae sin cuidado. La verdad es que estas fiestas me irritaban, me transformaban en una mezcla del Grinch y Mr. Scrooge; Herodes me poseía, y sentía la necesidad de gritar a todos esos críos insultantemente ilusionados que Papá Noel es un gordo borrachín, y que su ropa se la inventó la Coca Cola. La iluminación de las calles me parecía un gasto inútil, y el calvo de la navidad un tolete que (en vez de quedarse con el número premiado) iba por ahí, soplándole polvo en los ojos a la gente, el colmo de la hijoputez, no me lo nieguen.Pero este año, será por la edad, el clima o qué sé yo, la cosa pinta diferente. Empecé a intuir el cambio con el anuncio de perfume de Beyoncé; aplaudí  el estreno del corto de Freixenet, (y no sólo porque nos libraran por fin de la cursilada de las burbujitas y nos regalaran una perla de Scorsese), y miro embobada las lucecitas de la calle desde el balcón de mi casa, como esperando la estrella anunciadora. Cuento los días que faltan para mi regreso a casa, con el “vuelveeee a casa, vuelve, vuelve al hogar” y se me escapa una lagrimita viendo los telefilmes navideños de telecinco y antena tres. Todo el mundo está más guapo y parecen todos mejores personas (seguro que lo son el resto del año, y yo, que soy una bruja, como dice una amiga, no lo sé apreciar) y tengo ganas de abrazar y besar y sonreír y eso.

Pues eso, que lo confieso, lo hago público: me siento la más navideña del mundo, voy a cantar villancicos, y a desprender paz y amor por los cuatro costados. Y lo más importante: creo firmemente en los reyes magos y les he pedido encarecidamente una Wii de Nintendo. Si no me la traen sabré que nada de esto es cierto, y el año que viene volveré a odiar estas fechas con toda mi alma. De ellos depende.

Actualización: Mi espíritu navideño y cumpleañero se va reforzando gracias a, entre otras cosas (muchas, jejej) esto. Maravilla plateada de 8 Gb.

Aviso

Dentro de una semana me caen encima los veintiocho. Para compensar el daño moral que esto supone, se admiten regalos, a poder ser caros y bonitos. También se admiten los baratos. Los feos no se admiten. Bueno, sí se admiten. Así que demuestren su amor con cosas materiales y palpables y no tanta mierda de abrazos y besos que se te olvidan y es como si no te hubieran dado na.

Mi rutina informativa

Mi rutina informativa

Tengo la insana costumbre de encender la tele y poner las noticias nada más levantarme. Lo fácil sería decir que me despierto y pongo Dragon Ball GT, que la ponen a esa hora, pero aunque esta revelación me granjee más de un enemigo, tengo que decir que nunca soporté esa serie. Pero bueno, a lo que íbamos. Que pongo las noticias, y lo que veo, junto al reloj puñetero de la esquina que me recuerda que es insultantemente temprano y que esto no es vida, va alimentando mi mal humor desde bien temprano. Luego, toca ojeadita rápida al periódico junto con el segundo café y, salvo los contados días en los que es noticia algo agradable, salgo del bar con una congoja y un puntito de cabreo que no me parece normal ni mucho menos, como decía al principio, sano. Hasta ayer. Cuando caí en la cuenta de que cada vez me parezco más a mi padre, con esa obsesión suya por los informativos (“no es posible que esto esté pasando”, “está todo fatal”, “esto es un escándalo, nos están tomando el pelo”) decidí desengancharme poco a poco y elegir otro tipo de prensa. Me acordé de un periódico, por llamarlo de alguna manera, de mediados de los noventa, que se llamaba “Noticias del Mundo” y me descargué todos los PDF que encontré en la red. Gracias a la lectura de este diario sé que Elvis tiene un hijo secreto que vive en Murcia, que hay un tipo con un hacha clavada en la cabeza que lleva una vida completamente normal (el hombre, no el hacha, se entiende), que la cara de Chiquito de la Calzada se apareció en un jamón, como las caras de Bélmez, que unos empleados disecaron a su jefe y un sinfín de situaciones absurdas y noticias demenciales que, si bien no me aportan ninguna información sobre el panorama político, social y económico, tampoco aumentan mi riesgo de úlcera gastroduodenal. Claro, que este tipo de lectura también tiene sus efectos secundarios... Creo que la cosa verde que encontré en la rebanada de pan de esta mañana es la cara de Fernando Fernán Gómez, con sus barbas y todo; conozco al menos a una persona que es capaz de vivir sin cerebro, y estoy dispuesta a demostrar que uno de mis profesores es un androide que intenta dormirnos para lavarnos el cerebro. Y es una pena que mi jefa me caiga bien (sic), porque quedaría muy bien disecada en una repisa.

Si ya lo decía Machado...

"[...]Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón."

 Llegó el momento de definirse. ¿A cuál de las dos españas pertenecen? ¿A cuál de las dos quieren afiliarse? ¿A la España del Frenadol o a la España de la Couldina?

 Cuestiones pragmáticas. El que quiera literatura, que se lea El Quijote.

¿Queremos saber?

¿Queremos saber?

Leo en la prensa seria que una empresa americana financiada por google ofrece estudios de nuestro ADN por menos de 700 euros. Con una muestra de nuestra saliva podemos conocer qué posibilidades tenemos de sufrir ciertas enfermedades, además de otros datos más banales, como el grado de parentesco que tenemos con algunos famosos (de los que tendrán su ADN embotellado, deduzco). Y claro, con lo prosaica que me pongo a veces, no puedo evitar pensar que esta empresa viene a ser como una Aramís Fuster o una Pitonisa Lola cualquiera, sólo que en plan científico. En vez de leerte los posos del café, o el aura o lo que se tercie, te mandan a escupir en un bote (igual de cutre o más), sólo para decirte, con mayor o menor acierto, de qué te vas a morir. Porque, a ver, la Lola te puede decir: “te han puesto dos velas negras y te vas a morir a los treinta y dos atropellada por una guagua. Son doscientos euros.” Y ahí queda eso. Tú te lo crees, o no, pero siempre puedes ir pagándole regularmente a la pitonisa para que te limpie el aura, o te alinee los chacras o lo que sea habitual en esos casos, y por lo menos vives feliz y tranquila hasta que la palmas de cualquier otra cosa.Con los científicos estos, sin embargo, es bien distinto. Ellos te sueltan a bocajarro: “Tu ADN dice claramente que vas a tener un cáncer de esternocleidomastoideo, migrañas a partir de los cuarenta, esclerosis múltiple y un poquito de artrosis. Ah, y tu talasemia minor beta va a mutar a maior. Pero no te preocupes, aunque sean enfermedades crónicas sin cura conocida, no te vas a dar ni cuenta, porque también padecerás alzheimer.” Y ya está. Por 700 denarios, que te podías haber gastado en un viaje al Peloponeso, ahora tienes un montón de información que no quisieras saber y un montón de angustias que añadir a las dos o tres que ya te venían atormentando. Claro que, en mi caso, también serviría para comprobar que mi sorprendente parecido con Angelina Jolie no es producto de una cana al aire de la santa autora de mis días con John Voight, sino fruto de la naturaleza y de mi propio esfuerzo.

Y por cierto...

...la madre de una amiga dice que los famosos se mueren de tres en tres (o algo así). Yo digo que la segunda va a ser la madre de Ortega Cano. ¿Quién se atreve a aventurar el tercero?

 Me aburro mucho, en ocasiones...

El chiste fácil

El chiste fácil

Fernando Fernán Gómez se fue "¡A la mierda!"

 (La autora de este blog no se hace responsable de todos los post vomitados en él)

Superhéroes de Barrio

Superhéroes de Barrio

¿Recuerdan una tira de Mafalda en la que Felipe, después de imaginarse como el Llanero Solitario y un astronauta negaba que la televisión atrofiara la imaginación de los chicos? Yo, la verdad, no sé si la atrofia o no, no he pensado lo suficiente en el tema, pero que influye, influye. Impepinable. Hay un niño brasileño, de unos cinco años, que se pasa la vida disfrazado de Spiderman, su superhéroe favorito. El disfraz se lo hizo su madre, y el chaval se pasa el día emulando, en la medida de lo posible, claro está, las aventuras del hombre araña. El caso es que un día, se da de bruces con una casa en llamas, y observa que hay una señora gritando por fuera, porque su bebé está dentro, condenado a una muerte segura. Ni corto ni perezoso, entra en la casa para salvar al bebé (seguro que contaba con que, igual que en la película, podía ser una trampa del Duende Verde) y sale con él en sus brazos, sanos y salvos los dos.Ni que decir tiene que el niño corrió un grave riesgo, y que, si nos ponemos fundamentalistas, podríamos decir que la culpa de todo la tiene la televisión, que eso no son ejemplos para un infante y blablabla, pero no es ahí a donde quiero llegar. O sí. Imagínense que en vez de Spiderman, el niño tuviera como ídolo al empolloncete de “Hermanos y Detectives”. Se habría conformado con pararse delante de la casa y decir: “¿no es sospechoso?” con acento argentino. O “Los Simpson”, en cuyo caso podría haber soltado el irritante “Ja-Ja” de Nelson o haber escurrido el bulto al más puro estilo Bart.  Si le gustaran los documentales, género que más de un padre considera edificante para el desarrollo intelectual, se habría limitado a observar la escena, sin hacer nada para evitarla, lo cual habría sido menos arriesgado, obviamente, pero habría tenido un trágico final. En definitiva, no me parece tan terrible que los niños tengan esos ídolos, ni que intenten imitarlos. Peor sería que admirara a Juan Carlos I. En ese caso, la reacción habría sido evidente: habría mirado indignado a la madre llorosa y le habría espetado un “¿por qué no te callas?” que nos habría dejado a todos helados y sin saber muy bien qué pensar.

Mal fario

Ayer, martes-trece para más señas, el siniestro de la funeraria que está al lado de la oficina me tocó la cabeza con la mano. Seguro que antes había tocado un muerto. Espeluznadita me quedé...

Está pasando, Cuinpar te lo cuenta II

¡Es el fin! ¡El acabóse! ¡Temblan los cimientos de nuestra sociedad y de todo! ¡Los marichalares se separan! ¡Se separan! Ay, si doña María Mercedes levantara la cabeza... (ahora que lo pienso, debe ser uno de los pocos casos en los que la frase también servía para cuando la buena señora estaba viva... Ja.)

No podía irme a dormir sin informar a los más rezagados del notición. De nada.

Bienvenido, Daniel.

El domingo, después del embarazo más largo de la historia contemporánea, nació Daniel, el hijo de mi amiga Laura, y hoy fui a hacerle una visita fugaz al hospital (tan fugaz que casi pido un deseo, jej). ¡Es tan mono! Y creo que le caigo bien, que me agarró un dedo y todo... Pensé en ponerle en la cuna una chapa de Gizmo que llevaba en la chaqueta, para ir haciendo afición, pero algo me dijo que ni sus orgullosos padres ni su babeante abuela me iban a dejar. En fin, ya habrá tiempo de convertirlo en un friki de los buenos.

Y pondría una foto que les saqué con el móvil, pero tal y como están las cosas de las fotos en Internet y eso, mejor me corto.

 Pues eso, que muchas felicidades.

 

Cajón Desastre III

Los "nunca" son más de fiar que los "siempre".

Generación X

Todavía no tengo muy claro qué es eso de la generación X, aunque dicen que es la mía. Los medios hablan de nosotros con condescendencia, con esa superioridad que dan los años, como un padre que habla de sus hijos con sus amigos como si no estuvieran delante. Y me cansa un poco, la verdad, que nos tengan por tan frívolos y tan irresponsables. Una de las cosas que más me enerva es la ligereza con la que critican que no abandonemos la casa familiar hasta bien entrada la edad adulta. ¡Como si fuera tan fácil! Queremos independizarnos, sí, pero en condiciones, y lo tenemos muy difícil. Me explico: si al lado de mi casa tengo un Daily Price, una librería especializada en tebeos y una tienda de Hello Kitty, ¿pretenden que con mi sueldo me pague, además de todas las cosas que allí se venden y que yo necesito imperiosamente, un alquiler? Seamos realistas… entre una figura de Mazinger Z de cincuenta euros y una factura de la luz por ese mismo importe, ¿qué creen que haría un friki? Obviamente sentarse a observar embelesado su nueva adquisición (sólo mientras la luz natural se lo permita, claro).Si en mi quiosco traen un nuevo tipo de regaliz, que pinta la lengua de azul ¿por qué comer fruta de postre, que además es más cara? Nada, nada, de primero un plato de ramen precocinado, homenaje a Naruto, y para rematar el almuerzo un par de mordisquitos a esa delicia plástica con sabor a sorbitol y cargadita de colorante. Muy nutritivo. Por no hablar de la colada… hay que separar la ropa, así que por un lado todas las camisetas de superhéroes y por otro lado todas las de manga y anime, para no mezclar. Imagínense el resultado.Además, de todos es sabido que el objetivo de un buen friki es dominar el mundo, y viviendo solo podrá idear la manera de lograrlo. Así que progenitores del mundo: si no lo hacen por ellos, háganlo por el bien de la humanidad. No desesperen, no pongan a sus polluelos frikis de patitas en la calle. Ellos nunca lo harían.

Frase del año III

"Que nunca te falte la sonrisa en la cara".