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Alapryles y Diablitos

Del Olmo, secuéstrame el blog

Del Olmo, secuéstrame el blog

Están diciendo en TNT (está pasando, Cuinpar te lo cuenta) que los Marichalares se van a divorciar. Y la pregunta es ¿seguirá Marichalar chupando del bote? Es decir, ¿tendrá la Marichalara que pasarle una pensión (a cargo nuestro, of course) para que pueda seguir comprándose sus ropitas y tal? ¿Se la pasará él a ella? Y de ser así ¿La repartirá ella con nosotros? ¿Me secuestrará el Juez del Olmo este post y recibiré a partir de entonces millones de visitas y comentarios y los anunciantes se darán de hostias por salir aquí y me haré rica, que es lo que merezco? Ya puestos... Ay, mi madre, la que se nos viene encima. Echo de menos a la Pantoja y a Cachuli, snif.

Quién me iba a decir...

Quién me iba a decir...

...que aguantaría todo un año!

Hoy es el primer cumple de alapryles y diablitos. ¡Y mira que han cambiado las cosas en un año! ¡Y mira que han pasado cosas! No me voy a poner a hacer un resumen, por un lado, porque estoy en el curro y no es plan, y, por otro... pues porque no me da la gana, ea. Pero el caso es que estoy muy contenta, como una madre celebrando el primer año de vida de su hijo (o algo). Y contenta también porque no me cansé y lo abandoné al mes, como suele ser habitual en las cosas que hago, sino que he aguantado doce y pienso seguir un par de meses más. Claro, que he tenido épocas de poco actualizar y tal, pero ¿qué quieren? Una es como es, y si no, no haberme comprado...

 Así que en esas estamos. Debería darle las gracias a mucha gente, por ejemplo a astroyorch (visiten su blog, que es tan bonito) a iMig y al señor, que son los comentaristas más activos, y los que me tiran de las greñas si no actualizo con frecuencia. Y también a todos los que me conocen y leen mis boberías sin comentarlas, que son unos cuantos. Y a los que no me conocen, y caen por aquí por casualidad, y se quedan. Pero como soy una antipática y una desagradable no lo voy a hacer. Como mucho, les diré que vengan cuando quieran, que esta es su casa. Pasen, tómense un café y hablamos...

 

¿Hasta los de Nintendo me estarán llamando idiota?

¿Hasta los de Nintendo me estarán llamando idiota?

Hoy he recibido dos mails de Nintendo y ninguno de ellos era para regalarme una wii, gran decepción. Los dos eran de publicidad, qué raro, pero me hicieron pensar.

¿Has comprobado últimamente tu edad cerebral?

¿Es hora de jubilar tu cerebro?

Estos son los asuntos de los mails, que anuncian el brain training. Sé que la publicidad es lo más democrático que hay, y que la habrán recibido millones de personas, y que no es nada personal... Pero no he podido evitar pensar si hasta los de Nintendo, que no me conocen de nada, creen que soy tonta perdía...

Cosas que tiene una, tú...

Pues eso...

Pues eso...

Eh!

Me escama toda esa gente que entra a este bendito blog y no deja ningún comentario. No sé si lo hacen por falta de interés (en lo que leen, obviamente), por vagancia, o por esa especie de placer voyeurista, de ver sin ser visto...

He visto cosas...

He visto cosas...

Imagínense que escribo un libro. Ya sé que les costará, pero hagan un esfuerzo y piensen por un momento que soy capaz de hilar más de quince líneas en Times New Roman a cuerpo diez. Ya puestos en situación, imaginen también que el libro tiene una dosis considerable de carga moral, una buena historia y resulta entretenido hasta el punto de convertirse, para mi sorpresa (y la de todos) en una obra de culto para miles de personas. Ahora inclúyanse en este grupo de seguidores acérrimos de mi obra (si este ejercicio les resulta ya extremadamente difícil supongan que no lo escribo yo, sino alguien que sepa). Una vez en este punto, supongamos que hasta yo me lo creo. Mi libro se está vendiendo muy bien, pero sólo lo compran los frikis (con perdón), así que decido sacar una nueva versión, en tapa dura, acompañada de un CD que explica detalladamente los pasajes más complejos de mi obra. Con esto se lo sigo vendiendo a los frikis que lo adoran, y que no podrían dormir tranquilos si no tuvieran esta edición, al tiempo que me acerco al gran público. A los pocos meses se me ocurre que la novela quedaría mejor ilustrada, así que saco otra; esta vez se la engancho a los frikis, a los que compraron la edición con CD (no pudieron resistirlo y cayeron rendidos a mi genialidad creadora) y a los que les gusta cómo dibuja el ilustrador elegido. Mi editor se pica, y edita su versión de mi novela; yo, claro está, la declaro ‘no autorizada’ y saco otra que incluye los párrafos que me eliminaron en la primera. Y la vuelvo a vender. Ya hace cinco años de la primera edición, así que hay que celebrarlo, sacando otra que contenga las dos primeras versiones, y la versión de la autora ¡no pueden no tenerla! Es un poco cara, pero ya que tienen todas las demás… A estas alturas, el CD está obsoleto, así que, para dar más calidad a mis lectores y para cambiar los muebles de mi salón y mi cocina, sale el CD de la segunda edición en otro formato y con DOS palabras que no estaban en el otro. Y a poner la mano.

Pues bien. Eso (más o menos) es lo que está pasando con Blade Runner. Tengo que confesar, aunque más de uno se retuerza al leerlo, que es una película que me gusta, mucho, además, pero no creo que sea para tanto. Ya hay seis versiones, seis, y la séptima la estrenan ahora en La Mostra de Venecia. Si es usted uno de esos sicópatas que, pese a que sólo una de esas versiones está en DVD, las tiene todas (conozco un caso, en serio), mírese eso. Para mi gusto le están tomando el pelo.

Mi casita de papel

Mi casita de papel

Últimamente, supongo que será cosa de la edad (de los que me rodean, no se vayan a creer que de la mía), me veo envuelta, y muchas veces tomo parte, en conversaciones sobre hipotecas que no se pueden pagar, hipotecas que se pagan solas, solares, fincas, alquiler o propiedad... Una, que es ignorante en muchas más cosas de las que le gustaría, se limita a pensar en voz alta sobre la casa que quiere, o con la que se conformaría, y sobre cuántas estanterías necesita para tener bien puestitos sus tebeos, sus libros, sus DVD, dónde colocará su repisa con su colección de “El Principito”, y en si el perro que piensa tener ladrará mucho o será muy inquieto. Superfluosidades, vaya. Los otros, los que entienden de eso, y los que lo sufren, que son mayoría, ponen una cara muy seria, como de crítico de arte, y hablan de intereses fijos y variables; de tipos, cadencias, amortizaciones, cuotas, créditos, cláusulas… de lo mal que está el euribor, oyes, y que ya la burbuja esa tiene que estallar (después de haber estallado ella mis esperanzas de independencia e intimidad total y absoluta, añado). 

Las últimas noticias dicen que se desploma el precio de la vivienda. Yo creo que no es el precio lo que se desploma, sino la vivienda en sí, concretamente la mía que, por supuesto, no es mía, sino de un señor, y en la que, por descontado, no vivo sola. La Constitución Española dice que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna. Yo me conformaría con una vivienda y que la dignidad  me la descuenten del precio.

Chossss mi madre!!!

Chiquita toña traigo... Llevo pimplando desde las cinco de la tarde, y, después de no sé ni cuánto tiempo sin colgar en este santo blog otra cosa que mis rinconcitos del friki, me da por hacerlo ahora. Pero de buen rollo, eh?

Acabo de tomarme unos minutos para buscar un cigarrín, y encenderlo, y mientras tanto he pensado en todas las cosas que iba a poner ahora aquí, y mejor paso, que una tiene una reputación de antisocial y socialmente conflictiva que no pienso a echar abajo ahora por un par de botellas de vino. Asín que a todos los que tenía algo chachi que decirles: supongo que se darán por aludidos (a algunos creo que les dije algo por sms, culo-pera, crista, peludo...) Los que no... pues igual es que seguí el consejo de mi abuelo, que era un hombre muy sabio: para decir un improperio, mejor te callas.

 Pues eso. Qué bueno estaba el vino, coño.

Agitado, no removido

Hoy es uno de esos pocos días en los que me he levantado después de las siete. A decir verdad, mucho después, a una hora casi obscena, que no voy a confesar. Aunque no me agrada del todo, he desayunado en la cama, un desayuno de campeones, y mucho líquido, que es lo que se recomienda en mi estado. A pesar de que he intentado seguir mi rutina habitual (lectura de prensa en Internet, ojeada rápida al mail y respuesta a algún correo urgente), y, de paso, ponerme con un poco de curro que tengo atrasado, no he podido resistir la tentación de volver a meterme entre las sábanas, mientras por mi cabeza sólo pasaban todas las explosiones que he visto en el cine. Quiero ir con mi mamá, y que me cuide, aunque la experiencia me dice que estar acompañada por la santa autora de mis días en este momento sería peor que la enfermedad. Alguien intenta mantener una conversación coherente conmigo en un idioma extranjero, como si fuera posible pensar en una lengua que no es la tuya mientras luchas para que el alien deje de jugar a ser Maradona en tu estómago. Se excusa diciendo que es que hoy no entiende mi español, porque no sabe que en realidad no estoy hablando español, mi cerebro y mi cuerpo no se ponen de acuerdo, y sólo consigo articular una serie de sonidos que más parecen pársel que otra cosa. El idioma de las serpientes me recuerda a Harry Potter quejándose de que le duele su cicatriz de la cabeza. ¿Qué sabrá ese niñato lo que es un dolor de cabeza? Ya me gustaría verlo en mi lugar, sufriendo la resaca de unas cuantas cervezas, no sé cuántos Martinis y un Martínez muy pesado. Y ponte a convocar un Patronus, o a intentar un expelliarmus así. Si Voldemort conociera esa mezcla letal, otro gallo le cantaría. Seguro.

¡Al rico polisonitono! (RDF)

Hace unas semanas, una amiga escribía un genial artículo sobre las camisetas con slogan como rasgo definitorio de la personalidad del sujeto o sujeta que las lleva. Como últimamente he tenido un poco de tiempo libre, me ha dado por ponerme a pensar (al principio cuesta, pero no es tan difícil) en el tema, es decir, en las cosas que nos definen, que hacen que pertenezcamos a una tribu y no a otra y he llegado a la siguiente conclusión: ni las camisetas, ni la ropa que llevamos, ni la música que oímos, ni nuestro corte de pelo, que muchas veces depende más de la pericia del peluquero o peluquera en cuestión que de nuestra voluntad. Lo que realmente nos define, en estos tiempos, es el tono de nuestro móvil. Piensen si no en lo que puede esconderse detrás de un elemento que se ha molestado en descargarse (y deja que suene en público) lo último de Don Omar. Indefectiblemente, del espejo retrovisor de su coche colgarán unos dados de fieltro, sus sillones estarán forrados en falsa piel de leopardo o similar y podemos dar gracias si es capaz de hilar una frase entera, no contestarte con un monosílabo ininteligible o con un guantazo. Por otro lado están los que se descargan el último éxito del top ventas, tipo Pignoise, Shakira, El Sueño de Morfeo o lo que toque esa semana. A éstos los distinguimos porque miran su móvil cada cinco segundos, pensando que suena, cuando en realidad es otro de su especie que pasa con la música a todo volumen o que escucha en su transistor los 40 Principales. Quienes escuchan La Marcha Imperial,  la melodía de Regreso al Futuro, o la de Indiana Jones se sonríen cómplices cuando se descubren entre ellos, saben que no están (tan) solos. Una columna aparte merecerían los que, además de un politono horrible para disfrutar ellos solos, intentan hacernos la espera más amena a los que los llamamos con un insufrible yavoy de esos. La última vez que marqué un número de teléfono y, en vez de tono de llamada, escuché a Paulina Rubio, ni siquiera me molesté en esperar a que me contestaran.

Por cierto, en mi móvil suena “Tatuaje” de Doña Concha Piquer. Ustedes mismos.

(Esta semana iba a dedicarle mi columna a las vacaciones de la Familia Real en Mallorca, pero me corté, por si el Juez Del Olmo leía El Día)

Mejor si es ficción (RDF 03-08)

Mejor si es ficción (RDF 03-08)

Un revolucionario enmascarado, hacia el que sentimos cierta simpatía, tiene atemorizada a la ciudad de Londres y, finalmente, siembra el caos con varias explosiones que iluminan la noche en “V de Vendetta”.  Los restos de los decorados de “King Kong”, entre otras películas, ardieron para dar lugar al gran incendio de “Lo que el Viento se Llevó”, y justo en ese momento del rodaje, con el rostro ruborizado por el calor de las llamas,  una desconocida Vivian Leigh saludaba tímidamente sin saber que iba a convertirse para siempre en la inolvidable señorita Escarlata. No puedo evitar emocionarme cada vez que veo como se destruye “Cinema Paradiso”, pasto del fuego provocado por el mismo cine, y me saltan las lágrimas todavía si recuerdo aquel trozo de negativo prendiendo, y lo que vendría después. El padre de John Sullivan en “Frequency” muere heroicamente tratando de apagar un incendio espectacular, forjado por la gran maquinaria de hacer incendios falsos de Hollywood. Spiderman trepa por un edificio para rescatar a las personas que han quedado atrapadas en él, ante la incapacidad de los bomberos y la policía por hacer algo para salvar sus vidas. Aquí, un hombrecillo con cara y espíritu de ratón, y otros de los que aún no conocemos sus rostros, cogen dos fósforos y mantienen en vilo a todo el país; obligan a gente a arriesgar sus vidas, a otros a abandonar sus casas (algunos no las encontrarán cuando regresen); son los causantes de la muerte de vaya usted a saber cuántos animales, quemados o asfixiados, y de la posible desaparición definitiva de varias especies protegidas. Y otro con espíritu de ratón, George Dobleuve Bush, que dice que para evitar los incendios, lo mejor es talar los bosques (sic). No sé si siempre la realidad supera a la ficción. Lo que sé es que es mucho más jodida.

Nadie es perfecto. O sí (RDF 27-07)

Ya sé que esta columna no es para hablar de televisión. Es más, supongo que usted, querido y culto lector, aborrecerá ese medio de masas y las insustancialidades que escupe. Usted es de los que sólo ve “Redes” y “La Mandrágora”, algún documental de La Dos o alguna serie de culto tipo “Lost”, “Prison Break” o “Naruto”, eso si no se la ha bajado con el programa p2p correspondiente.Teniendo en cuenta esto, debería hablarle de alguna de estas cosas, para captar su atención y fidelizarlo, pero, ¿qué quiere que le diga? No puedo con mi condición de teleadicta y no puedo dejar de compartir con usted, aunque eso suponga su rechazo más absoluto, el regocijo que siento todos los jueves por la noche, pegada a la pantalla, disfrutando del mal ajeno con “Nadie es perfecto”.Por si no lo ha visto, se trata de un programa en el que compiten guapos contra listos, si destacamos sus virtudes, cada uno intentando mejorar en el área fuerte del contrario. Es decir: los guapos tienen que empollar (matemáticas, lengua, historia, cultura general) y los otros tienen que bailar, hacer el pino y tal. Por un lado, siento lástima, sobre todo de los listos, que juegan con desventaja. (Parafraseando a La Biblia, podríamos decir que es más fácil que un guapo tonto entre en el reino de los listos que uno de los otros pobres en el paraíso gogó). Pero por otro lado, no puedo evitar sentir cierto gustito cuando pienso en lo duro que lo habrían tenido los de Telecinco si yo me hubiera presentado al casting: “-¡Es guapa!”        “-¡No! ¡Es lista!” “-Sí, pero es más guapa que lista”. “-¡Tú lo flipas! Pero si es la más inteligente del planeta” y ahí, discutiendo hasta la eternidad en qué equipo ponerme. Seguro que al final me habrían elegido como la gran estrella del programa, y habrían tenido que cambiarle el nombre: “Nadie es perfecto. O sí.”

La Pamela y el Tai-Chi (RDF)

La señora se compra una pamela para hacer tai-chi en el parque. Su hermana se compra un traje para ir al club, desconozco si eso significa que no se lo podrá poner para nada más. El director anda preocupado, el vecino de enfrente lo espía y conspira para apropiarse de lo que le pertenece sólo a él y a los suyos. La señora confía ciegamente en el director y sabe que su hermana también. Coinciden con el director en que el vecino, aunque parezca preocupado en otras cosas, sólo tiene en mente arrebatarles lo que tienen, porque él no tiene nada. La secretaria lee sin entender lo que escribe el director. Ella sólo está preocupada por el SMS que le envía su novio el comercial.  Cuando la ponen alerta del punto senil que se desprende de las palabras del viejo, pone el grito en el cielo, pero lo hace con el tono de una mala actriz que declama teatro antiguo. En el fondo odia al vecino y está de acuerdo con el viejo. No sabe lo que significa “senil”, si tuviera un diccionario en su casa lo buscaría, para poder usar la palabra, probablemente en el contexto equivocado, al día siguiente.El estudiante danés no puede dejar de tomar el sol. No entiende lo que le cuentan del director, y, si lo entendiera, no le daría importancia. Le gusta el sol, el calor y no entiende cómo en este país podemos evitar los roces de las sandalias sin llevar calcetines. Tiene una compañera de piso a la que casi detienen en la última manifestación antiglobalización, pero que no sabe quién es el director, ni el vecino, ni nadie.La señora y su hermana, el director, la secretaria, su novio comercial, el estudiante danés y la hippie que vive en su piso, no se escapa ninguno. Todos son frikis. A su manera, pero frikis.

No pudo ser...

No pudo ser...

...supongo que porque no todos la ven con los ojos que la veía yo.

"Dale limosna, mujer...

"Dale limosna, mujer...

...que no hay en la vida nada/ como la pena de ser/ ciego en Granada."

 

Es sábado por la noche. Estoy relajadita, leyendo a Cortázar y oyendo a Bill Evans, pero tengo una neurona (de las dos que me quedan) pendiente de mi Alhambra y de mi Partenón, por si deciden que son de las nuevas siete maravillas del mundo. Como si fueran mis hijos.

La Bella Easo. (RDF)

La Bella Easo. (RDF)

A la magdalena la posan sobre un trozo de papel. Luego la envuelven en un plástico individual; la acomodan al lado de otra magdalena, idéntico papel, idéntico plástico individual. Y la empapelan de nuevo, junto a su compañera. Más plástico. Las colocan a las dos juntitas, con otras parejas, sobre una bandeja que ¡oh, sorpresa!: también irá recubierta de plástico. Papel y plástico elevado a la cuarta potencia para un simple desayuno. Tanto envoltorio es como leer a Arturo Pérez-Reverte: innecesario. A mí, además de innecesario, me resulta incómodo, y últimamente me da miedo. En serio. Tengo la impresión de que la Naturaleza, como un ojo que todo lo ve, me está apuntando en la cuenta todos mis crímenes ecológicos, que no son pocos, y un día me las va a cobrar. Va a esperar a que yo esté tirada sobre los callaos de la playa de mi pueblo y me va a mandar un tsunami, sólo para mí, derechito a mis costillas, por derrochona. O cuando esté ahí, tranquilita, flotando en el Caletón, le ordenará a una súper medusa mutante que me ataque y me convierta en una roncha viviente.

- ¡¡Perdóname, Naturaleza, que yo soy buena piba, y uso el transporte público y eso!!

- ¡¡Ni de coña!! ¡¡Que sé que bajas a currar en el tranvía porque no tienes carné, culo-coche!! ¡¡Y nunca apagas el ordenador, todo el día con el Emule!! Y lo peor de todo, ¡¡comes magdalenas súper envueltas!! ¡¡Ataque Medusa!!

Y será el fin de mis gloriosos días. Moriré sin alcanzar el éxito que, como todos sabemos, merezco, partida en dos por una ola o enronchada por una medusa mutante. Creo que es mejor poner fin a mi romance con la Bella Easo.

En la ferretería...

...atiende un súper maromo. Igual un poco joven, pero bueno.

- Eres la mujer más guapa del planeta y pareces muy simpática, seguro que además eres inteligentísima. Quiero pasar contigo el resto de mis días-no dice

-¿Que quería?

-Que dejes ese trabajo ahora mismo y nos vayamos a vivir a Arafo a una casa con huerta-no digo

-Un saco de mortero y rodillos pequeños.

 Y ahí fue cuando se me gastó el glamur.

Procrastinando

Procrastinando

El programa de Sardá me da rabia. Viajes pagados por todos los rincones del planeta y encima nos restriega el vídeo por la cara. Stop. Hugh Grant tiene cara de bobo alegre. Stop. Las pelis de Antena tres no molan. Stop. Cada vez hace más calor, se acerca un verano estupendo. Stop. Trabajo en Agosto, y a gusto. Muy a gusto. Stop. El lunes es el concierto de Joe Cocker, supongo que unos cuantos días más tarde emigraré al hogar familiar, por poco tiempo esta vez, y a gusto. Muy a gusto. Stop. 'Aquí no hay quien viva' se llama ahora 'Mirador de Montepinar'. Debería estar escribiendo. Stop. Ya estás escribiendo. Stop. No, pero escribiendo una cosa que en realidad tengo que escribir para mañana. Stop. El libro de Álvaro Pombo mola. Stop. Cada vez leo menos, tengo que ponerle remedio a eso. Stop. Almudena Grandes me mira con cara de reproche desde la solapa de 'El Corazón Helado', no le he prestado atención. Stop. Ella no sabe que es porque quiero leerme las 900 páginas en dos o tres días, no en dos o tres meses. Stop. Seguro que la Grandes está ahora escribiendo, que es lo que tendría que hacer yo. Stop. Pues no te quejes y ponte a hacerlo. Stop. Todavía hay tiempo. Stop. Tengo que estudiarme los cuatro temas que me faltan para el examen del miércoles. Stop. Pero en breve empieza el programa de Friker Jiménez, veré el primer bloque a ver con qué me sorprende hoy. Stop. Bueno, voy a dejar este post ya y ponerme a hacer lo que tengo que hacer. Stop. Pero primero me voy a secar el pelo, para no acostarme con él mojado. Stop. Tú nunca te secas el pelo. Stop. Vale, pero hoy sí. Stop. Quiero comprarme unos crocs. Stop. Naranja. Stop. O, en su defecto, rojos. Stop. Ya que estoy perdiendo el tiempo en este post debería esforzarme por escribir algo inteligente o profundo, a ver si me luce. Stop. No me da la gana. Stop. Es aburrido. Stop. Voy a cenar algo y luego, a lo mejor, me siento a escribir. Stop. Stop. Stop.

Viaje en el tiempo (RDF)

El profesor Martínez se incorporó entre aturdido por la brusca llegada y excitado por los descubrimientos que intuía. Miró a su alrededor y decidió empezar su investigación subiéndose a la nave que parecía ser el transportador de aquellos seres del futuro, ninguno de los cuales pareció prestarle la más mínima atención, ocupados como estaban en hacerse un hueco cómodo para el viaje. No se alejaban mucho de la imagen que se había hecho en su cabeza cuando diseñaba con ilusión su máquina del tiempo: no vestían totalmente de plateado, pero este color abundaba en los complementos de gran parte de los individuos, especialmente de los de sexo femenino: cinturones, bolsos, zapatos… casi no hablaban entre ellos, por lo que intuyó que se comunicaban mediante aquellos pinganillos con cable que salían de las orejas de la mayoría, y que se conectaban a un aparatito de no más de diez centímetros; usaban también lo que debía ser un avanzadísimo sistema de realidad virtual, una especie de visor con los cristales negros que les ocultaba no sólo los ojos, como sería lógico si sólo se tratara de unas gafas de sol, sino la mayor parte de la cara. Los individuos de mayor edad, observó Martínez, debían tener una fortaleza física superior a los más jóvenes, porque en algunas ocasiones los primeros iban de pie, siendo los segundos los que ocupaban los asientos. Se percató también de que al lado de esta nave transportadora circulaban otros vehículos, más modernos que los de su época, sí, pero arcaicos al lado del que lo llevaba silenciosamente y sin apenas pausa hacia no sabía dónde. Así siguió Martínez, observando y anotando, hasta que la voz del Ser Supremo (dedujo esto porque venía de ningún lado y de todos), que resultó, además, ser una voz de mujer, lo sacó de su ensimismamiento con lo que debía ser uno de los nuevos dogmas de aquella avanzada sociedad: “Metropolitano de Tenerife informa: por su comodidad, dejen bajar a los pasajeros antes de subir”.

Ñoh, ni más lejos!!!

Ñoh, ni más lejos!!!

Esta foto es de la Plaza González Arratia en Toluca de Lerdo. "¿Y?" se preguntarán. Pues es un nombre que me parece muy gracioso, y alguien desde allí (Desde Toluca, no necesariamente desde la plaza) ha entrado en mi blog. También han entrado desde Perú, Venezuela, Colombia, Argentina y ¡Praga! ¿Cómo habrá llegado hasta aquí el pobre Praguinés? ¿Hablará español? Las tres visitas que hay desde Praga serán de la misma persona? Como verán, lo estoy flipando con el Google analytics...