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Alapryles y Diablitos

Ojo al titular

En este espacio de los viernes hay un par de cosas, pocas, la verdad, que no suelo hacer. Una de ellas es ponerme seria, porque para eso hay que saber, tener una opinión muy formada y sólida sobre las cosas y una vocación didáctica, diría yo, cosas de las que, sea dicho de paso, no ando muy sobrada. Otra, quizás como consecuencia de la primera, es hablar de temas de esos que llaman "de rabiosa actualidad", supongo que porque para cuando yo he terminado de pensar sobre el asunto ya forma parte de las catacumbas de la información, tal es la velocidad de estos días en los que vivimos. Y porque, a fin de cuentas, este no es el momento ni el lugar, qué carajo.

Pero en esta ocasión, creo que el tema está bien traído, y me van a permitir que me suba las gafas que se me resbalan por el puente de la nariz, y suelte mi diatriba. Estamos todos conmocionados por la muerte de Marta del Castillo, la joven sevillana cuyo cadáver aún no ha podido ser rescatado de las aguas del Guadalquivir.Una noticia como esta (más si el cuerpo no ha aparecido), suele llenar espacios de televisión, y páginas de periódicos. Los "expertos" son capaces de pasarse horas hablando del asunto, entre conexión en directo y conexión en directo con donde sea y, en casos así, cualquier cosa es buena para matar el tiempo, cualquier titular que pueda diferenciarnos de la competencia y hacer que parezca que damos un toque novedoso al asunto es el apropiado. El que hizo que me hirviera la sangre esta vez fue el siguiente: "asesinato 2.0", con su correspondiente información:que si la víctima se relacionaba con sus asesinos por el Tuenti, y venga a hacer extracto de las conversaciones y de los perfiles, y las fotos y "padres, vigilen a sus hijos en Internet, que luego pasan estas cosas...", y que si los "foros sociales" (en serio, los llamaron así, una clara muestra de la poca información que esta señora de mechas y collar de perlas tiene del asunto) son un peligro, y blablabla. Como no, volvió a salir el asunto del rol, y de los videojuegos violentos. Me atrevería a decir que no hablaron de Marylin Manson porque es muy de los noventa.

No me gusta que criminalicen estas cosas, ni que creen alarma social entre gente tan desinformada como ellos. Esta chica hablaba por el Tuenti con sus asesinos, de acuerdo, ¡pero es que era amiga de ellos! Probablemente también habrían ido a tomarse algo y no por eso lo llaman "asesinato de croissant de pollo y cocacola con media de papas locas".

Sólo puedo decirles una cosa, señores expertos: aflójense el nudo de la corbata, quítense los tacones y el maquillaje, ignoren el pilotito rojo que dice "on air" y ábranse una cuenta en facebook o tuenti (el Hi5 es un coñazo), juegen una partidita al GTA, o háganse una de "Dungeons & Dragons. Verán que no es tan chungo y que, si son personas normales, no se irán a matar a nadie con una katana. Ni con un cenicero.

 

¡Vengan, gandules, que están invitados!

¡Vengan, gandules, que están invitados!

Miren, que el sábado es la fiesta de aniversario del bar La Tertulia, el de David el peludo, el de Lagenda. Vayan, que es mejor eso que estar por ahí delinquiendo.

La fiesta estará debidamente amenizada por la selectriz Queen Parsimonia, con grandes éxitos de hoy y de siempre.Karina, los Brincos, Los Bravos, Pepe Vélez. Qué miedo.

Lunes musicales (tardíos)

Miren, ya sé que los lunes musicales son por la mañana, pero se me olvidó...

Resulta que andaba buscando un rollo para mandárselo a mi amigo Isma, para su blog (por cierto, ME DEBES UN BIZCOCHóN POR EL "HOMENAJE", no lo digo más) y me acordé de esto, que es mi piecita de hoy. Ya lo colgó Ella una vez, pero bueno. Échense unas risas, carajo...

Ah, y saben? Una señora me dijo hoy: "Ay, a ti que te gustan esas cosas, ahí al lado, en el cuartel, están dando un curso de heráldica, seguro que te interesa". No quiero pensar cómo me ve esa señora, ni qué concepto tiene de mí, pero desde luego, hay que tener un grave trastorno de percepción de la realidad para pensar que yo me metería en un cuartel (fallo 1) a recibir clases de heráldica (fallo 2).

Por cierto, lo de la heráldica esa es lo de las palomas, ¿no? ¿O eso es la numismática? Las palabras de más de tres sílabas me cuestan un poco, entiéndanme.

Buen lunes!

La caja

A mí siempre me ha hecho mucha gracia el término "telebasura". Ya ni recuerdo cuándo fue que lo escuché por primera vez, pero lo cierto es que a mí me encantaba decir que mis programas favoritos eran los vertederos, y era cierto, porque con poca cosa me divertía yo más que con las insustancialidades que escupía la televisión, que, como método de evasión me parece (aun hoy me lo sigue pareciendo) perfecto. Ni drogas, ni alcohol ni nada: la televisión es mucho más barata y un poco más sana que todo eso.

Como les digo, no recuerdo cuándo se acuñó el término. No creo que haya sido por la época de las mamachicho, sino bastante después. Lo que sí tengo claro es que Telecinco ha sido la abanderada de este tipo de programación. Y me encantaba. Yo era la defensora número uno de los grandes hermanos, operaciones triunfo, salsas rosas y demás. Y cuando no podía defenderlos, pues me callaba y punto, pero seguía disfrutando de esa sensación de cabeza parada, de ese medio letargo que producían estos programas.

Ahora, sin embargo, la cosa ha cambiado. No creo que se deba a la edad, como me apuntaba un amigo el otro día, ni a un cambio repentino de intereses, ni a un aumento de mi capacidad cognitiva e intelectual (qué más quisiera). Más bien, creo que se trata de un cambio de valores. De los suyos, de los programadores, digo, no de los míos. A que, como decía Ángel Martín el otro día, ya no hay televisión basura, sino televisión cabrona, que es ese tipo de televisión que se rige por la ley del más fuerte, en la que el mayor entretenimiento es dejar en el ridículo más grande al invitado, en ver quién consigue hacérselo pasar peor. Para muestra de la degeneración, un botón: La Caja. Yo no sé si ustedes han visto este engendro, pero sí puedo decirles que a mí la sola idea me espeluznaba: el rollo es encerrar a una persona con cualquier problema sicológico (fobias, ansiedad, depresión) en una caja y hacer terapia de choque en directo. Cucarachas, palomas, fotos del novio que te dejó... todo para satisfacer ese morbo enfermizo que se nos presupone a los potenciales espectadores. Y hasta ahí llego, movida, por un lado, por mi solidaridad con el resto de loquitos del mundo y, por otro, porque me parece un paso definitivo hacia la muerte definitova de la televisión, como si los programadores humieran tocado el Monolito.

Voy a acabar con ese programa, lo digo en serio. Ya les mandé mi solicitud, y les dije que le tengo una fobia horrible a Viggo Mortensen, George Clooney, Pablo Matos y Clive Owen. La que se va a liar cuando me encierren con ellos en la caja. Qué risa.

 

Consejos prácticos para la vida diaria

Vuelve este, su blog de confianza, como si no se hubiera ido nunca, movido por su vocación de servicio público, de revolucionador de masas, de elemento distorsionante de esta sociedad apática y de faro, luz y guía de sus patéticos, infradotados e infelices lectores, y lo hace con una nueva sección que se actualizará periódicamente. Concretamente cada vez que a mí me de la gana. Tomen nota de estos consejos, queridos (es un decir) lectores, porque sin duda los conducirán al éxito. O no.

Consejo práctico nº 1: si trabaja usted, póngale, en un estanco en el centro de Santa Cruz de (Gran) Tenerife y para más inri, su carné de identidad dice que nació en cualquiera de las otras seis islas periféricas, nunca, jamás y bajo ningún concepto, se le ocurra decir que las murgas le parecen un coñazo, que gritan, desafinan, no se les entiende nada y que sin duda, de ese malestar que produce su escucha viene la expresión "dar la murga", con todas las connotaciones negativas que tiene, y que usted, de toda la vida, prefiere las chirigotas. Este consejo práctico puede resumirse en una frase: "en boca cerrada no entran moscas, ni cuerpo que lo resista".

Sepan, además, que es un hecho real, como la vida misma. Que algo parecido le pasó a una amiga que yo tengo...

¿Cómo se las están apañando...

...para vivir sin mí?

Perdón por la ausencia. En breve volveré con las pilas cargadas. Vayan entreteniéndose de momento con los blogs que hay enlazados ahí, a la izquierda, que para algo los puse, coño.

Éramos pocos...

Un avance, queridos: dentro de un par de días me encontrarán también por aquí. No les avanzo más, de momento, para dejarlos con la intriga, pero la cosa promete.

Entren, manga de infelices, o los fusilo.

Cuidado con lo que deseas

A mí siempre me han dado un poco de yuyu los chinos. No es  que me vaya a poner racista a estas alturas, no me malinterpreten, pero esa inquietud, esa desazón que siento al verlos mirarme es común a todos, no sólo a algunos individuos, es por eso que generalizo. No sé si a ustedes les pasa, pero cada vez que tengo que interactuar con alguno, tiemblo de los nervios, como si cada uno de ellos fuera el depositario de todos los milenios de sabiduría y filosofía que se presupone que tienen.

Todo este rollo venía porque estuve pensando en los proverbios chinos. Yo creo que chinos, lo que se dice chinos, no son todos, y que la historia empezó por la mala gana de alguno a la hora de citar la fuente. Me explico: tú dices una frase categórica, de las que sientan cátedra, una verdad como un templo, pero nadie la toma en serio, porque tú, pobrecito, no tienes la suficiente altura moral, ni intelectual para que una declaración así sea tomada como verdad absoluta. ¿Qué haces entonces? Renegar de su autoría y decir que es un proverbio chino, que ellos llevan milenios pensando y metiendo frases ingeniosas dentro de las galletas y, total, nadie va a ir a preguntarles si lo dijeron o no.

Lo verdaderamente maravilloso de los proverbios chinos es que, como son tan etéreos, y hablan de cosas como las hormigas, el curso de los ríos, el ánimo, y cosas así, uno puede colarlos en casi cualquier ocasión y quedar como un rey mientras desvía la atención de lo realmente importante. Verán. Yo llevo más de un año pataleando por una Wii. No voy a entrar en detalles técnicos, ni a defenderla frente a otras consolas de la misma generación ni nada. Yo la quería y punto. Por fin, desde hace un par de semanas, tengo una por mis alrededores y no vean qué amargura más grande, qué engendro del demonio, qué bicho ruin. No hablo de las agujetas, que es de lo primero que se quejan todos. Hablo de un daño espiritual, un daño moral, anímico y de autoestima. La bicharraca dice que tengo 47 años, que ya me puedo ir poniendo las pilas. Y yo, que soy tan aprensiva y tan permeable a todo lo que me dicen, me vi ahí, intentando rebajar mi edad a golpe de raqueta por no estamparla contra el piso.

Y fue entonces cuando pensé en los chinos, y en sus proverbios y en la razón que tienen: cuidado con lo que deseas, porque puede convertirse en realidad. Maldita la hora.

 

Lunes musicales

Dice el refranero español que a quien dios no le da hijos el diablo le da sobrinos. Yo, que ni lo uno ni lo otro (menos mal que pasé inadvertida en el reparto) me he agenciado una lista de sobrinos postizos bastante extensa. Ayer fue una tarde de esas, de peli infantil y McDonald's, porque cualquier excusa es buena para meterse entre pecho y espalda hora y media de animación cojonuda y un menú surtido de comida basura, que es algo muy parecido a la felicidad (con todos mis respetos, Don Antuán). Y miren que mi madre me dice que no vaya a esos sitios, que le ponen cosas a la comida para enganchar a la gente, que ella lo oyó en la radio una vez, y lo más seguro es que sea cierto, porque conmigo ya lo consiguieron. Ahora, también sospecho que a las películas infantiles también les ponen algo, para que allá por el final se nos meta algo en el ojo y echemos una lagrimita (los de mi pueblo no lloramos, ¿está claro?). Porque Bolt es taaaaaaaaaan mono...

Bueno, pues eso. Que me voy a currar, porque otra vez no me gané el euromillones. Y que les dejo su piecita musical del lunes, que es lo que escucharé hoy mientras bajo a la mina.

Buen lunes!

Publicidad divina

"Probablemente dios no existe. Deja de  preocuparte y disfruta la vida". A estas alturas ya todos ustedes, bien informados lectores, ya sabrán que este es el eslogan que adorna desde hace unas semanas las guaguas de Barcelona, y que esta campaña de desevangelización (no sé si existe la palabra) está sufragada por una asociación de ateos. No voy a negar que la cosa tiene su gracia, como anécdota, y que durante ese interminable lapso de tiempo en el que mi cerebro de paquidermo no procesa, sino que se limita a aceptar lo que llega, me pareció una genialidad, una llamada al nihilismo y a la libertad, y hasta un homenaje a La Bola de Cristal (¿se acuerdan de "enseñar a desaprender"?). Pero había un tufillo, un no sé qué, que me echaba un poco para atrás, más allá del puntito rebelde guay de la campaña.

Lo primero que uno piensa cuando ve estas acciones es en el poco resultado que van a dar, y en si no habría sido más efectivo gastarse el dinero en otra cosa. Claro, que yo no sé si a estos señores les interesa más la efectividad o el efectismo. Si lo que quieren es lo primero, es decir, convencer realmente a los creyentes de que están equivocados, la llevan clara. Ninguno pondrá en duda su fe por una frasecita colgada en una guagua, hasta San Manuel Bueno, que ya dudaba, necesitó algo más. Los habrá incluso que prefieran ir caminando antes que subirse a la guagua hereje, por lo de la cólera de dios y eso. Ahora, si lo que querían era efectismo, espectáculo y ser noticia, conseguido, aunque desde que los telediarios duran más tiempo, tampoco es tan difícil que te saquen en uno.

Pero dejando a un lado estas cosas tan pragmáticas y tan personales (cada uno se gasta el dinero en lo que quiere, no vamos a ponernos ahora a dar lecciones de moral, ni de economía), lo que me escama de todo esto es el adverbio. "Probablemente", dicen, y se quedan tan anchos. ¿Pero éstos qué clase de ateos son? ¿Ni ellos lo tienen claro o qué? ¿O se trata de ser tibios, para no herir más susceptibilidades de la cuenta? Para entendernos, es como si los pacifistas proclamaran: "a lo mejor las guerras son una salvajada absurda", o los de Green Peace: "igual deberíamos salvar a las ballenas", que tiene intención, pero poder de convicción, el justito. (Como no puedo con mi condición también me imaginé a Darth Vader: "Estoooo... Luke... Es posible que yo sea tu padre". Y a la Baronesa Thyssen pidiendo pruebas de paternidad al Insalud del Imperio).

Todavía les queda mucho camino que andar, ateos del mundo, pero les perdonamos la novatada. También tenemos en cuenta que la Iglesia Católica les lleva dos mil años de ventaja en experiencia propagandística.

 

Lunes Musicales

Les voy a contar lo que soñé anoche. No, no teman que no los voy a atormentar con uno de esos sueños en los que uno estaba en una casa en la cima de una montaña, con una mujer que era su tía pero era rubia, y tenía un perro, pero resulta que era un perro cojo y su tía, que ya no era su tía, sino la que le alquilaba el cuartito en la azotea no lo quería (si este tipo de sueños interesara a alguien habría triunfado el cine surrealista, ya ven).

Bueno, yo anoche soñé que perdía mi iPod. No pueden imaginarse la clase de angustia que viví, cómo buscaba detrás de l nevera de mi abuela, y por todos los cajones y al final sólo encontraba un walkman todo rancio ahí, con un auricular de esos que había antes, de cuando no había estéreo. Una tristeza...

Así que hoy, desde que me levanté, al alba de jesucristo, corrí a buscar el iPod en mi bolso, no por nada, no se crean que soy de esas que cree en los sueños premonitorios y en las señales de la vida y tal. No, yo soy mucho más prágmática y descreída que todo eso. Pero entiendan que lo había pasado tan mal en mi sueño que tenía que desquitarme. Y lo primero que sonó fue esto. Un poco triste para empezar un lunes, pero grande, grande. Y cierto, como la vida misma. Ay, ese momento en el que ya no nos interesa lo que el otro piensa. Y peor. En el que los anuncios que le gustan los vemos raros...

Hoy ha venido el de Bo-frost y yo tampoco le he pedido nada.

Buen lunes!

Ah, miren, que el 6 de febrero, viernes, en el Espacio Cultural Castillo de San Felipe, en el Puerto de la Cruz, tocan estos chicos. Si no tienen una excusa convincente, como que viven en Danesia, o que están pasando un fin de semana en Santiago del Teide, vayan, pedazo de zoquetes. Mejor eso que estar por ahí delinquiendo. 

El súper titular que te cagas.

El súper titular que te cagas.

¿La posesión de Obama? Igual Iker Jiménez le dedica un especial y todo...

(Y pensar que hay alguien cobrando un sueldo por estas cosas...)

Ay, hoy no hay rincón. Lo siento por ustedes...

Lunes musicales

Lunes nublado, frío, lluvioso, y con la nube negra otra vez encima de mi pobre cabeza. Paciencia.

Gol de oro

Gol de oro

A mí no me gusta particularmente el fútbol. Me suele aburrir estar durante noventa minutos o más mirando a unos hombres como castillos correr detrás de una pelota, escupir al suelo, darse palmaditas en el culo y segregar más testosterona de la cuenta. Me entristece ver cómo un partido puede paralizar un país, cómo un resultado puede influir en el ánimo de la mayoría de la población, hasta el punto de que la alegría, o la tristeza, o la agresividad de una noche dependan de esos noventa minutos y de la cantidad de veces que la pelota cruce el arco contrario. Se me inflan las gónadas cada vez que, por puro masoquismo, comparo el tiempo dedicado en las noticias al fútbol con el que dedican a otras disciplinas deportivas, o a otras noticias, a mi entender, más importantes.

Sin embargo, y aunque parezca un tanto contradictorio, suelo mirar, no sé si en un intento de abrir nuevas vías de convrsación o qué, los resultados. Y hasta tengo mis equipos favoritos: F.C. Barcelona y Real Betis Balompié. Del Barça me hice por llevar la contraria y el Betis... bueno, del Betis también. Y como yo soy revirada para todo, hasta para lo que no me importa, y soy así de intensa y de maniquea, no me gusta que ganen ni el Real Madrid ni el Sevilla. Ni que marquen goles, ni nada de nada.

Pero eso fue hasta ayer. Ahora quiero que se hable todo el rato del partido del Sevilla contra el Deportivo de la Coruña, que salga en portada de todos los periódicos, que los telediarios duren más, que pongan cuñas en la radio, que los clientes me cuenten sus impresiones sobre el partido y, si quieren, sobre la actuación arbitral o lo que ellos quieran. Porque Kanouté, con su gesto al marcar, me ha reconciliado con el fútbol, durante un par de días por lo menos.

Gustosa le daría mis ahorros para pagar la multa.

Digo...

Yo quiero tener un perro. Es lo que más deseo del mundo y de la vida pero, desgraciadamente, comparto piso, y por ahora, sería imposible meter un inquilino de cuatro patas en esa casa descuajaringada y superpoblada en la que vivo. Así que me aguanto y nada de perros. Como cuando quería ser profesora, que luego pensé que a mí tanto delincuente en potencia junto me aterrorizaba, y me daba una pereza enorme y me llenaba de incapacidad tener que explicarle las cinco declinaciones del latín y las tres del griego a una jauría de coyotes y chachatús hormonados, o intentar que comprendieran las maravillas de la etimología y como el alargamiento compensatorio de la vocal de la desinencia hace que las palabras que se usaron hace tropecientos años en Grecia y Roma se parezcan tanto a las que usamos ahora aquí. Así que nada, me puse a vender pan y periódicos y listo. O la vez que intenté mover yo sola una repisa llenita de libros; o todas las veces que he intentado resolver problemas matemáticos de primero de Bachillerato, o hacer un dibujo. Yo sé reconocer mis limitaciones, señores, ahora les toca a ustedes:

¡Si no pueden hacer una dichosa cabalgata de reyes sin colapsar una ciudad, y sin que el tranvía se quede sin luz y las guaguas sin calles para pasar, NO la hagan!

hombre, ya...

 

 

Lunes musicales

No saben lo cansada que estoy hoy. Con el hierro bajo, o algo. Con un regalo imposible de encontrar en estas ciudades. Con un teclado que se come las letras y me saca de quicio. Con una nube negra sobre mi pobre cabeza. Menos mal que los tengo a ellos...

Buen lunes, y que me traigan mucho los reyes. Lo que les traigan a ustedes me trae sin cuidado, obviamente.

Feliz año nuevo o algo

Entre todas las cosas que no soporto, que no son pocas, como habrá podido comprobar el fiel lector de este espacio, está la Navidad. Y si hay algo que me carga más todavía es el Año Nuevo.  Entiéndanme, soy una asocial, y cualquier cosa que conlleve el riesgo de tener que hablar con desconocidos, y además lleve aparejadas cosas tan horribles como quitarme el pijama, vestirme de persona y salir de casa me caga la vida. Pero el caso es que año tras año, y sin que pueda hacer nada para evitarlo, me veo inmersa de cabeza en una fiesta que, en el mejor y más sencillo de los casos, requiere casi una semana de preparación, cómo si fuera una fiesta de quince de esas, o la resurrección de George Harrison, o qué sé yo, cuando para mí no es nada más que un incordio con mucho dorado, y con suerte, un vino aceptable.

Pueden llamarme amargada, siesa o lo que ustedes quieran, pero yo no soporto que me sometan a rituales absurdos, que me obliguen a quedarme despierta hasta una hora concreta, para comerme doce piezas de fruta, mientras levanto el pie izquierdo del suelo, y me coloco las bragas rojas ridículas intentando, al tiempo, evitar tragarme cualquier cosa de oro que algún infradotado haya colocado en mi copa. No quiero besarlos a todos cuando terminan las campanadas, quiero besarlos cuando a mí me dé la gana, y decirles que si quieren hacer una ronda de besos y saludos se vayan a dar la paz a la iglesia, y que a mí me dejen en ídem.

Lo de los petardos merece un capítulo aparte. Yo entiendo que haya gente a la que le gusten los fuegos artificiales, porque vuelan, tienen luces, y vistos de lejos, con tanto colorido, resultan hasta atractivos. Ahora, lo que me resulta del todo incomprensible son esos enervantes petarditos que hacen ruido y ya. Me enervan a mí y asustan a Cholo, que es un perro medio sordo. No comprendo qué tipo de diversión pueden encontrar en eso, y les diría que, si quieren gastarse el dinero en algo ruidoso se compren un taladro, y así, de paso, hacen algo productivo.

Si siguiera en la línea de este palique, evitaría, además, desearles un feliz año nuevo, porque no soporto que desde mediados de diciembre la gente me repita eso como un mantra, sin desearlo de verdad, y sin terminar de asumir que los buenos deseos no sirven de nada (¿no llevamos años deseando la paz mundial? ¿No ven que desear es inútil? Ahorren saliva). Pero no puedo. Me sale decirles que espero que nos sigamos viendo, igual o mejor que este año que acaba y que les pase todo lo bueno. A ustedes y a los palestinos, entre otros.

Actualización: Este palique lo escribí antes de saber que acabaría en una fiesta brutal en una casa cojonuda llena de desconocidos donde me lo pasé teta. Para que vean que nunca, nunca, tienen que tomarse en serio lo que diga aquí :-)

Lunes musicales

Sí, ya sé que los tenía un poco abandonados, pero entiendan que una tiene una familia. Una familia allá donde el diablo perdió los calzones, todo sea dicho de paso, que para ir a casa de mi madre y de mi santa abuela tardo lo más grande, fíjense que hay un tramo que hay que hacer en burro, y que hay que cruzar un barranco en tirolina... Vale, ya sé que no es para tanto, pero para el caso... Y entonces una llega, con su maletita, feliz y contenta, y empieza a dar besos, y a repetir que no, que no está más flaca, que qué más quisiera ella, pero ni modo, y que está bien, sólo que un poco cansada y medio mareada de tanta curva, y que se va el domingo, pero que vuelve para los reyes; y a su padre que no, que no piensa hacer ninguna oposición, salvo la oposición a opositar (perdón por el chiste fácil), y a su hermano que como le toque la cámara de fotos le corta un brazo, y a su abuela que le ponga un poco más de sopa que está buena, y así se le pasan a una los cuatro días.

Y como es lunes, les dejo esto, que me sorprendió esta mañana en mi iPod. (no pueden ustedes imaginarse a lo que se arriesga una cabecita como la mía cuando pone el shuffle en 8GB). ¡Más esdrújulas!

Buen lunes!

Lunes musicales

Yo pensé en LaUra, que quería ritmito para los lunes musicales y me alegra los días con su blog de perros y dueños. También me paso la vida pensando en Cádiz, Sevilla y San Roque, será porque el frío me tiene boba. Así que aquí tienen. La mezcla perfecta.

Buen lunes.

Pd: no me gané nada en la lotería esa. Malditos niños cantores de híspalis...

Ultimátum a la tierra

Tuvieron que venir los extraterrestres. Y mira que no fue por que yo no llevara tiempo avisando. Pero no. Ni caso a la friki loquita. Sepan que mis amenazas de muerte, y de golpizas furibundas y mis deseos de trepanaciones y de traqueotomías con bolígrafos bic, y mis infinitas ganas de acabar con la especie humana no eran más que un aviso para que se enmendaran antes de que ocurriera lo inevitable. Sepan también que cada vez que veía una estrella fugaz, un sarantontón o un trébol de cuatro hojas (les sorprendería la frecuencia con la que los miopes le vemos más hojas de la cuenta cuando vamos sin gafas), me trincaba toda, deseando que los que hacen reagguetón, y los que lo escuchan sin cascos por la calle, y los que cambian sus siestas y las ajenas por "hombres, mujeres y viceversa", junto a los que tienen voz de vieja loca de barrio y no se callan y le dicen a todos lo que  tienen que hacer, y a las telemárketers de Telefónica, las pobres, y a los vendedores a domicilio, y a los de la COPE, y a las funcionarias conejas, y a los tuneros (los de los coches, infradotados, los otros son atuneros), y a todos los que están confabulados para hacerme la vida imposible, les cayera un rayo, a todos a la vez. Sabía que, si eso de la suerte existía, todos esos seres no llegarían vivos a marzo del año que viene, y eso me daba un poco de alegría, que siempre nos viene bien a los Scrooge de turno.

Vivo poniendo el grito en el cielo, es cierto. Pero a la vista está que tengo razón. Nadie me hizo caso, y todos siguieron con sus absurdas existencias, con unas vidas más tristes que las de los caballitos pony. Y ahora, tampoco lo escucharán a él. Lo sé porque yo al principio tampoco le hice mucho caso, aunque a mí me ayudó a entrar en razón que viniera metido en el cuerpo de Keanu Reeves, porque yo, delante de un maromo así, ni principios ni dudas ni nada: hago lo que me diga de margullo.

Dice que viene a darle un ultimátum a la tierra. Yo ya le dije que se dejara estar, que no se apurara, que, total, no le iban a echar cuentas. A mí, de momento, lo único que me mantiene con vida es imaginarme a la vieja gritona, y a la funcionaria coneja, y al kinki del reagguetón, y a mi vecina la loca suplicándole perdón a mi alien y haciendo propósito de enmienda. Lo único.