Alapryles y Diablitos |
![]() Esto no es un diario
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007.
Pues eso, que lo confieso, lo hago público: me siento la más navideña del mundo, voy a cantar villancicos, y a desprender paz y amor por los cuatro costados. Y lo más importante: creo firmemente en los reyes magos y les he pedido encarecidamente una Wii de Nintendo. Si no me la traen sabré que nada de esto es cierto, y el año que viene volveré a odiar estas fechas con toda mi alma. De ellos depende. Actualización: Mi espíritu navideño y cumpleañero se va reforzando gracias a, entre otras cosas (muchas, jejej) esto. Maravilla plateada de 8 Gb. Últimamente no puedo parar de escuchar esto. Compulsiva que es una... ...de mal humor. De muy mal humor. Vamos a comer y un aquelarre de viejas lustrosas y filósticas hacen que tengamos que engullir nuestra comida a lo rayo McQueen, porque fuera se mojaban. Me subo al tranvía con unas ganas enormes de coger mi camita aunque sea por veinte minutos, pero oh, los dioses tenían pensado otro destino para mí. El tranvía nos abandona en medio de la ciudad, aunque lo mismo podría haber sido en medio del desierto. Las guaguas no suben a La Laguna, así que mi Jefita y el Consorte me acogen, por un módico precio, sólo unas risas (muchas) al verme llegar con los pantalones empapados y remangados y de muy mal humor. Peor. Cholo no me hace ni caso. Nunca. Never. Jamás en la vida. Hasta hoy, que debió pensar que era mejor para mí recibir un par de lametones en lugar de seguir disfrutando de la siesta que acababa de empezar. Luego lo de siempre. No hay taxis, y mi reciente trauma con el metropolitano me impedía usar otro medio de transporte para llegar hasta mi casa que, dicho sea de paso, me imaginaba inundada, cortocircuitada y/o derruída. El taxista milagroso, que se me apareció como si se me apareciera dios, resultó ser el dios más palicoso de toda la historia de las religiones falsas y verdaderas y, aunque suene a tópico, llevaba la COPE a todo volumen. Y para rematar el día, hace un par de horas decidí ponerme a ver "Un Lugar en el Sol". Semejante dramón. Y Lloré. Pero flojito, y no mucho, porque tenía comida en el fuego... “-¿Vinaletras de la D.O. Tacoronte Acentejo? ¿Eso lees? -Sip. -Pero eso no es un cómic. -Vaya, muy observador… -Ni siquiera una novela. -¡Qué sagaz! -Me das la razón, entonces… -¿En qué? -En que te estás haciendo mayor. Leer eso es de adulto. Típico, es el principio de la decadencia, leer sobre el vino en vez de beber vino. -Te equivocas, querido. No leo sobre el vino en vez de beber vino. Leo sobre el vino mientras bebo vino, hay una diferencia. -Pues me sigue pareciendo una actitud de mayor, qué quieres que te diga…” Podríamos haber seguido esta discusión ad nauseam, pero yo estaba demasiado entretenida en mi lectura (cine y vino, literatura y vino, historia del vino…), aunque no voy a negar que me quedó un poso de inquietud. ¿En verdad envejezco? ¿Lo prueban mis gustos? ¿Hay marcha atrás para esa decadencia de la que hablaba?Afortunadamente, soy la más rápida a la hora de encontrar argumentos para no dar mi brazo a torcer, y para darle la vuelta a la tortilla: “-Te has gastado 50€ en una figurita de Mazinger Z, tienes en el disco duro de tu ordenador todos los capítulos de ‘La Bola de Cristal’, tu mayor tesoro es tu colección de ‘Superlopez’, en tu carta a los reyes magos de este año pides un Halcón Milenario de Lego y llevas una camiseta de la rana Gustavo. Vives de la nostalgia, como esos abuelos que no hacen más que repetir sus batallitas una y otra vez. Eso sí es hacerse mayor. Y gastándote una pasta, como los adultos, que se lo pueden permitir. Mi cuaderno de Literatura y vino por lo menos es gratis.” Y me di la vuelta y seguí enfrascada en mi lectura (que les recomiendo a todos) con la satisfacción de haber ganado esa batalla, la de la discusión. La de cómo llevar la edad y el paso del tiempo… en fin, eso es otra historia. Hoy, después de un domingo consagrado a las tareas escolares, a preparar algo de comida y a encontrar una funda para mi iPod (miren qué monas aquí), me planté a ver las noticias, que últimamente ando medio desinformada, local, nacional e internacionalmente. Me enteré de que José Ribagorda antes dejaba un duro de propina, o diez pesetas si estaba muy espléndido y ahora deja diez o veinte céntimos (el doble); que siempre juega a la lotería de navidad, y que el año pasado le tocó la pedrea y que es del Atlético de Madrid y le fastidia enormemente que su equipo haya empatado contra el Recre. A la rubia de las noticias de Antena Tres le gusta que le regalen joyas, y de niña jugaba en la calle, y parece que no le gustan las películas de terror. Mañana me pondré a ver las de la 1 y las de Cuatro (Oº), a ver cuáles son los gustos, aficiones y/o manías de mis adorados Milá y Gabilondo. Y es que desde que a los presentadores de informativos les ha dado por la cercanía y el colegueo, las noticias no parecen tan noticias... Cuando el tranvía se mete por Taco y El Cardonal parece que se mete por el backstage de la ciudad. Vaya bobería... ...me cogió en la calle sin paraguas. En el tranvía coincidí con una compañera de clase, que tampoco tenía, y como yo llevaba un tebeo en la mano (la ascensión del gran mal, de David B.) me dijo: -Bueno, tú por lo menos puedes ponerte el libro en la cabeza y no te mojas tanto. Mi reacción fue ésta. Si estuviéramos en la Edad Media y yo tuviera potestad suficiente la habría mandado a la hoguera. Hereje... Domingo, 23-12. 10:30 aprox. abuelaparsimonia: -Tu tío me tiene harta con tanto deporte. Tráeme el bicho, anda. yo: -Eeeerr... mmm... ¿El bicho? ¿Te refieres al bicho exterminatíos o al bicho mágico que hace que la programación de la 2 de los domingos por la mañana sea interesante? ¿De qué bicho hablas? abu: -Mira que eres... ¿Qué bicho va a ser? El bicho tuyo ese... yo: -Mamá, abue está senil... abu: -¡Niña! ¡¡La Hipo esa, o como se llame, que me cansa tanto deporte!! Y ponme unas coplitas o algo que yo entienda, y no me lo subas mucho... yo: -Ah... el iPod... La gente con voz de vieja loca de barrio no puede gritar. Nunca. Bajo ningún concepto. Enmienda 1: donde dice "gritar", en realidad quería poner "hablar", pero me parecía muy jevi... "Fulana de tal se recupera gracias al apoyo de su familia y su novio". ¿El que redacta este tipo de titulares no se da cuenta de lo lamentable que resulta? Me dañan la vista. Me dañan todos los sentidos. Me destroza irremediablemente el sistema nervioso central pensar que tamaño simplón está cobrando un dineral por escribir sandeces como ésta. Sus profesores de la Universidad son todos unos fracasados que no consiguieron, no ya enseñarle a escoger las palabras apropiadas, sino inyectar un mínimo de sentido común en esa cabecita que igual no alberga un cerebro, sino un gigantesco y baboso trozo de tarta de chocolate relleno de dulce de leche y recubierto de azúcar. Él y todos los que se le parecen deberían ganarse la vida tirando de un carro, de un arado o emparejados en yunta. Fulana de tal no se recupera gracias al apoyo de nadie, pedazo de cretino, ameba con dedos, cursi de las pelotas. Se recupera gracias a la medicina. Espero que te dé un ataque de diabetes, para que aprendas. Qué a gusto me he quedado. Conozco gente que tiene la habilidad de decir la palabra precisa en el momento adecuado. Que es capaz de levantarte el ánimo, de escuchar, de abrazar, de sanar. Gente que regala chocolates en un día triste, que te echa la bronca con cariño, que pide con cautela. Lamentablemente, yo no soy de ese tipo de personas, así que mejor que en estos días no se crucen por mi camino. No es una amenaza, más bien una advertencia... Ya sé por qué no me gusta la navidad. Por qué me pongo insoportable estos días; por qué mi mal humor se eleva a la novena potencia y me salen ronchas con el espumillón, y quiero mutilar a los papásnoeles de los centros comerciales; por qué sueño con que le aplican la ley de extranjería a Baltasar y empapelan a los otros dos por pederastas; por qué me apetece poner al niño jesús del portal justo debajo del culo del caganer; por qué me gustaría que el mensaje de nochebuena lo diera Yola Berrocal, y las campanadas sonaran a las tres de la tarde, para acabar cuanto antes con el suplicio. Todo es producto de un trauma de infancia. Un trauma producido por el hijo de un grandísimo vagón de p**** que decidió que la navidad, para ser navidad, tenía que ser deprimente, y que la mejor forma de jodernos la vida era componer cosas como "la nochebuena se viene/ la nochebuena se va/ y nosotros nos iremos/ y no volveremos más" (uuhhh, nos vamos a morir, la vamos a palmar, a cascar, a criar malvas, caput, finito...). Seguro que es la misma mente perversa que compuso aquella de parchís "Ven a mi casa esta navidad" (escúchenla aquí, o lean la letra en este otro sitio y díganme si no tengo razón). La oyes y te apetece espetarle a la cara: "No pienso ir a tu casa, sádico de las pelotas, que tú lo que quieres es hacerme llorar". Puede ser una buena forma de explicarlo... |