Alapryles y Diablitos |
![]() Esto no es un diario
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
Me van a permitir que hoy, desde este humilde espacio que sólo pretende marcarles la vida para siempre, les haga una advertencia: no se dejen engañar por la palabrería de los gurús, ni por los falsos consejos de esa amiga que en realidad lo que quiere es que lo pasemos tan mal como ella lo está pasando. El deporte es malo, querido lector. Muy malo. Malísimo. Y si además decides practicarlo en un gimnasio, previo pago, es peor aún. De entrada, y para que te vaya quedando clarito que la forma cuesta, y que allí vas a empezar a pagarla, con sudor, tienes que elegir entre diez millones de disciplinas, que son tan fáciles de explicar como la utilidad de un condensador de fluzo o los principios de la física cuántica: bodyspinning, indoorcycle, combatdance, mortalcombatguachuflaim, bodybalancechunfli… Cuando por fin eliges la forma de tortura que vas a financiar, entras a una sala rodeada de espejos (que en otras circunstancias podría tener su morbo, no digo yo que no), y te deslumbra un brillo que no aciertas a reconocer. Es la piel irisada bañada en autobronceador del Ken monitor, que te observa desde su tarima como el cura a sus fieles, esperando para impartir doctrina, sabiduría, salud y paz, con el disco de Soraya de fondo. Ken nos pide que “nos soltemos”, que “crezcamos con él”, “que perdamos consciencia de nuestro cuerpo”. Él no sabe que desde hace media hora ya no tengo consciencia, ni de mi cuerpo ni de mi mente, porque a mi lado se contorsiona (mientras no para de cotorrear) una de esas señoras que tiene la sensación de vivir a dieta desde los doce años (si realmente viviera a dieta, ya estaría delgada), y que cree que en el bodycombatmortalbalance o como quiera que se llame eso en lo que estamos apuntadas, está el remedio a todos sus males, los físicos y los otros. Yo, como la veo tan ilusionada, y en el fondo no soy mala, reprimo mi impulso inicial, y no le pincho su burbuja de esperanzas. Le doy la razón en todo, entono con ella sus loas a Yeray, el Ken monitor, entro en trance con el ritmo ochentero de Soraya y sonrío. Ken, a su vez, me sonríe a mí. Cree que ha captado otra fiel. Lo que no sabe es que sonrío porque ya he decidido no volver jamás, y porque estoy pensando en el myolastán que me tomaré en cuanto llegue a casa. Y es que el deporte, queridos, si no hay un mando y una pantalla por medio, no es deporte. Es tortura malaya. En el campo de las nuevas tecnologías, del que seguro que el atento lector de este espacio está pendiente, no pasa un mes sin que se anuncie un nuevo artilugio. Seguro que usted, sufrido consumidor, está ya acostumbrado a enterarse más o menos de qué va, de su diseño, de las diferencias con el anterior y, como no, de su precio. Y luego a salivar como el perro de Pavlov. El aparatito estrella de esta semana parece ser un dispositivo para libros electrónicos que lanza Amazon. No es el primer intento, pero parece que es el que más se acerca a lo que dicen que será el sustituto natural de los tomos en papel, aunque todavía un grupo de irreductibles galos, entre los que me incluyo, nos resistamos a creer que triunfe la tecnología sobre el romanticismo. Hace algún tiempo, Stephen King se pasó en cuerpo y alma al libro electrónico (ebook), así que pensamos que la cosa tenía que ir en serio. Una de sus obras se vendía online a unos 2.40€ y además, no iba a editarse en papel. Así que decenas de millares de adictos al autor, a los artefactos digitales o a las dos cosas a la vez corrieron como una manada de búfalos en estampida a hacerse con él. Pasaron por el aro y lo colapsaron, reventaron los servidores, haciendo “morir de éxito” a la página. Como les decía, yo me resisto a adoptar este nuevo formato, ya sea por romanticismo (me gusta tocar los libros, olerlos, a veces subrayarlos…) o por escepticismo. El aparatejo de Amazon parece sacado de una peli vieja de ciencia ficción, resulta excesiva y ridículamente innovador, y da la impresión de andar nada más nacer hacia el cementerio de gadgets fallidos (¿recuerdan el láser-disc, el sistema beta, la sega saturn? Pues eso). Los libros saldrán protegidos contra copia, a unos diez dólares, y, qué quieren que les diga, a mí diez dólares por un archivo digital pasado por libro, sin soporte físico y susceptible de “vaporizarse” por un pantallazo azul, me parece un vil robo.Porque cuando se tiende a la convergencia móvil, sacar otro trasto, que no es barato que digamos, no es en color, no tiene wifi y parece que tiene una arquitectura cerrada, donde sólo se pueden leer libros comprados en Amazon por diez dólares, o periódicos online por dos dólares al mes, no lo veo como algo que vaya a arrasar. Igual hay que esperar a que Apple saque un iReader para que se vendan como churros. ...que cuando va a ver una película de miedo, o una de esas desagradables, de miembros amputados, sangre y vísceras, se pasan todo el rato mirando para otro lado, o cerrando los ojos con la cara arrugada, perdiéndose así la mitad de la peli? Pues yo soy de esas... Cuentan que la FOX, productora de series de gran éxito, ha montado en Madrid una suerte de parque temático para frikis de sus producciones. Se trata de un edificio que recrea los escenarios de series como Prison Break, Lost, Mujeres Desesperadas, House, Cinco Hermanos, y no sé cuántas más. Además de poder visitar estos escenarios y pasearte, por ejemplo, por la celda de Michael Scotfield, el quirófano de House, o el baño del avión de Perdidos, se realizan otras actividades relacionadas con la ambientación: juegos interactivos, tatuadotes, mesas redondas, conferencias, maratones de series… Incluso está prevista la visita de alguno de los actores de las series (si no me quedara tan lejos me plantaba en la puerta a gritarle mi número de teléfono a Dominic Purcel, el hermano macarra de Prison Break). A mí esta campaña me ha hecho pensar (a veces la cosa más sencilla consigue que ponga la neurona en movimiento) en la posibilidad de que se hiciera un parque temático con las series españolas y no podría explicarles la sensación que me provocó tal ocurrencia. Sólo puedo decirles que, después de revisar el panorama de ficción patrio, se me quitaron las ganas de encender la tele. En lugar de la celda de Prison Break, nosotros pondríamos los calabozos de cartón piedra de El Comisario; el salón de los Alcántara en vez de la cocina de Mujeres Desesperadas; la cafetería cutre de Hospital Central, donde el quirófano del gran House; y cambiaríamos a los protagonistas de Cinco Hermanos por los de Bea la Fea (bueno, en este caso no se notaría mucho la diferencia). En cuanto a las actividades paralelas, imaginen unos talleres de corte de jamón con Los Serrano, desayunos en la cocina llena de gente gritando de Médico de Familia o clases de sevillanas con los profesores rancios y resacados de Un Paso Adelante. No sé si reírme o exiliarme. Y al hilo de esto… Los guionistas americanos parece que dieron por finalizada la huelga, y las series volverán a su normal desarrollo. A ver cuándo siguen el ejemplo los españoles y dejan su huelga también. ¿Cómo? ¿Que los guionistas españoles no están en huelga? Cualquiera lo diría… Una de las reglas que me impuse para sacar esta columna semanal fue la de no atormentar a los lectores con mis sucesos personales que, aparte de ser muy pocos, carecen por completo de interés para el que se acerca al rincón. Sin embargo, esta semana no puedo evitar hacerles partícipes de la llegada de Julia, porque va a ser una de los nuestros, diga lo que diga su padre, porque se hizo esperar, como las grandes divas y porque, con todos mis respetos, aquí la que escribe soy yo. A Julia y a mí nos separan casi treinta años, seis películas de “La Guerra de las Galaxias”, diez reposiciones de “Verano Azul” y otras tantas de “El Equipo A”. Julia no tendrá que sufrir el “minuto y resultado” de El Larguero en sus viajes en coche los domingos por la tarde, porque sus padres son más de Radio3, así que supongo que ella crecerá harta de Franz Ferdinand y Soda Estéreo como yo crecí hasta la coronilla de Los Panchos y de Braulio. Intuyo que acabará mezclando las canciones infantiles que aprenderá en el colegio con los temas raros que escucha la panda de frikis que rodea a sus padres. Unos padres que, la primera vez que dejen a la niña con los abuelos una semana, no lo harán para irse a una playa de cualquier sur, sino tal vez para agotarse en un Summercase o en un FIB. Julia no esperará comiéndose las uñas la traducción del último Harry Potter, podrá leérselos todos de un tirón, espero que antes de ver las siete películas correspondientes. Seguro que se inicia en los tebeos con las “Witch”, en vez de con Mortadelo y Filemón, y ni siquiera tendrá que esperar a que empiecen los dibujos en la tele, porque podrá verlos en su DVD, o en cualquiera de los canales digitales a cualquier hora. No llegará manchada de tierra del barranco, si acaso del parque, y no jugará a las pedradas con otros niños del barrio. No se atará una toalla al cuello para volar como supermán, y vaya usted a saber cuál será el personaje de ficción que traerá de cabeza a sus sufridos progenitores. No lo tendrá más fácil ni más difícil de lo que nosotros lo tuvimos, y esas serán las cosas que nos separen. Nada menos que esas, pero nada más. Un hombre con una pistola de fogueo acojonó a los viajeros del metro de Madrid. Según la noticia, el tipo los amenazó con la pistola mientras gritaba: "¡Voy a matar a todos los ricos de este vagón!". Desde alapryles y diablitos apoyamos este tipo de amenazas inteligentes y sensatas, y nos sumamos a la causa sugiriéndole al susodicho otras igual de factibles: -"¡Voy a matar a todos los informáticos que no sean frikis!" -"¡Voy a matar a todas las formas de vida inteligente que haya en el plató de Ana Rosa Quintana!" -"¡Voy a matar a todos los ex-concursantes de Gran Hermano que trabajen!" -"¡Voy a matar a todos los comentaristas diplomáticos de la COPE!" -"¡Voy a matar a todos los bloggers que no estén obsesionados con sus estadísticas!" -"¡Voy a matar a todos los creativos que no lleven fleco, chapas y/o gafas de pasta!" -"¡Voy a matar a todos los redactores de 20 minutos que escriban sin faltas de ortografía!" -"¡Voy a matar a todos los argentinos que sean concisos en sus explicaciones!" -"¡Voy a matar a todos los taxistas que no tengan el remedio para los males de la selección, de la economía y del problema de la vivienda"! Actualización de Almudena: -"¡Voy a matar a todas las rubias que no sean tontas!" -"¡Voy a matar a todas las estanqueras que no sean cotillas!" Alapryles y Diablitos. Más que un blog, un servicio público. Yo estoy terriblemente enamorada, MAL, de Pablo Matos. Tengo infinitas razones (físicas, no vayan a creer) para estarlo, y no comprendo cómo no estoy en estos momentos delante de su casa suplicándole un poco de amor. Es un maduro derechoso y conservador, y no lo oculta. Esas canas me nublan el sentido y las arrugas me enloquecen de pasión brumosa rojo titanlux. Y hace que mi ideología sea un trapo cualquiera con el que me limpio el trasero y se lo ofrezco sin dudas (el trapo y el trasero). Yo ya lo he dicho. Y ahora, valientes, el que esté libre de amores vergonzantes, que tire el primer comentario... El lunes era el gran día. Había más candidatos, pero la batalla final se iba a librar entre los dos grandes, los que tenían posibilidades reales de alzarse con el triunfo. Los otros, los más humildes, no podían hacer otra cosa que sentarse a verlas venir, aunque hubo quienes se resistieron a aceptar las reglas del juego, un juego del que algunos fueron eliminados antes de empezar, por ventajistas, por chanchulleros, por no llegar al mínimo de apoyo o, simplemente, por no respetar las más elementales normas del juego limpio y de la democracia. Todos los candidatos llevan meses intentando convencernos de que les votemos, de que ellos son los idóneos para ser la cabeza visible de este país, de que su estilo encaja mejor que el de su contrincante con esa nueva España, con esa nueva Europa hacia la que miramos con ilusión y optimismo. A su vez, un cortejo de adoradores repite incansablemente esas mismas consignas. Tan convencidos se muestran en sus alegatos que a veces uno se deja llevar por esos cantos de sirena, y por momentos se desvía de la línea ideológica que tan clara creía tener. Yo no quiero pronunciarme, ni condicionar su voto, porque me hago cargo de que todo lo que yo diga en este espacio será seguido como dogma de fe por todos ustedes, y así debe ser (es lo que tiene ser una creadora de opinión irresistible para las masas). Sólo quiero invitarlos a votar, a no callar, porque el que calla otorga y esta vez no podemos permitirnos ese lujo; porque no votar significa dejar nuestro destino en manos de otras personas. Las mismas personas que hace unos años decidieron que las rancias del Bloody Mary por favor nos representarían mejor en Eurovisión que las maravillosas Supremas de Móstoles. No podemos permitir que esto vuelva a ocurrir ¡si hasta los irlandeses han decidido mandar a un pavo a cantar al festival! ¿Y nosotros? ¿Preferimos a los lacios de La Casa Azul que a Rodolfo Chikilicuatre? El superlunes dejó como ganador en MySpace a éste último, después de eliminar al Gato y a otros tantos igual de divertidos o más, pero esa era sólo la primera batalla. Es nuestro momento, amigos: han subestimado el poder de un friki con banda ancha y móvil, y nos lo han servido en bandeja. |